El KH-7 Epsilon Team salva el penúltimo escollo del Dakar saudí

Jordi Juvanteny, José Luis Criado y Xavi Domènech disfrutan de una especial repleta de dunas, y ya están a sólo 447 kilómetros de la meta de Qiddiya.
Un golpe al bajar una duna no altera la marcha del MAN de tres ejes, que continúa líder de las categorías de Producción y 6×6.
“Teníamos ganas de arena y hemos quedado servidos. Jordi parecía un pulpo y no daba abasto con los brazos”, explica el copiloto José Luis Criado.

Querían dunas… y han tenido dunas. Jordi Juvanteny, José Luis Criado y Xavi Domènech han completado este jueves la penúltima etapa del Dakar 2020, entre Shubaytah y Haradh, con 744 kilómetros de recorrido total, 379 cronometrados, casi íntegramente sobre arena. El KH-7 Epsilon Team ha invertido 7 horas y 35 minutos para completar la especial, un resultado en la línea regular que han mantenido desde el pasado 5 de enero, y que se traduce en la excepcional 19ª posición absoluta del MAN de tres ejes y el liderato en las categorías de Producción y 6×6.

“Teníamos ganas de arena y hemos quedado servidos. Jordi parecía un pulpo y no daba abasto con los brazos”, relata José Luis Criado. Según el copiloto jienense, la navegación no era complicada, porque había grandes tiradas de 10 kilómetros siguiendo un rumbo, pero el terreno sí era tremendamente dificultoso. “Las dunas eran muy tramposas, porque todas tenían una cubeta [agujero] o alguna cosa rara, pero hemos sabido solventarlo todo con eficacia”, añade. Con “la eficacia habitual”, podría haber dicho…

Con todo, los del ‘Camión de los sueños’ no se han librado de un ligero susto, cuando se disponían a ayudar a otro camión que se había atascado. “Nos quedamos los tres mirando al camión enganchado y, mientras nos dirigíamos hacia su posición, dimos un golpe al bajar una duna. Se ha roto el estribo del lado del copiloto, pero no ha pasado nada más”, explica Juvanteny.

Los de KH-7 también se han parado para asistir al piloto balear de quads Toni Vingut, que no podía arrancar su vehículo. Por desgracia, poco han podido hacer por él. “Al final, resulta que no era un problema de batería, como creía Toni en un principio, sino que, lisa y llanamente se le ha muerto el motor”, lamenta Criado.

La última parte de la especial ha sido más rápida, con puntas sostenidas del MAN naranja de entre 110 y 115 km/h. “Hemos tirado todo lo que hemos podido, pero siempre conservando la mecánica, intentando que no se recalentara el turbo, que suele ser el talón de Aquiles en los tramos más rápidos. La manera de cuidarlo y llegar al final no es otra que levantar un poco el pie”, reconoce Juvanteny.

La jornada era la segunda parte de la etapa maratón, en la que los participantes han convivido codo con codo en un campamento en mitad de la nada. “En este tipo de vivacs se mezcla todo el mundo. Todos duermen juntos, salvo los que tenemos la suerte de dormir en el camión, y realmente se vive el espíritu dakariano. Aquí las estrellas que habitan en el ático bajan a la planta baja, con los amateurs, y eso es realmente bonito de ver y vivir”, relata Xavi Domènech, picado por el gusanillo del Dakar en apenas su segunda participación.

Este viernes, la carrera más dura del mundo concluirá en Qiddiya después de una última etapa en la que todavía puede pasar de todo, puesto que los 447 kilómetros incluyen, en principio, una especial de 374 kilómetros, casi tantos como la de hoy. Las últimas dunas dejarán paso a las pistas de tierra y el KH-7 Epsilon Team mantendrá la concentración para intentar rubricar el resultado. “Crucemos los dedos para terminar como Dios manda y tan victoriosamente como estamos ahora”, suspira Criado.

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