La dureza del Dakar no puede con Cristina Gutiérrez y su Mitsubishi Eclipse Cross

El Dakar 2020 ha dado una nueva vuelta de tuerca a la dureza de su itinerario con motivo de la cuarta jornada competitiva. Y es que, la llegada a Al Ula ha venido precedida de una especial durísima, con mucha arena y piedras y una parte final en una trialera absolutamente demoledora.

Pero nada ha detenido la cabalgada de Cristina Gutiérrez, Pablo Huete y el Mitsubishi Eclipse Cross, que han salido airosos de una prueba tan exigente. Tanto, que lo han hecho en una meritoria 34ª posición de la tabla general absoluta y en la 8ª entre los T1 4×4 diesel mejorados.

Conforme la carrera comienza a tomar rumbo sureste, la arena va ganando aún más protagonismo, aunque en la jornada de hoy aún había que franquear numerosos pasos rocosos: los de la cordillera de Mogayra, que aún tendrán continuidad durante dos etapas más. La cuarta etapa del rally tenía su destino a unos 20 kilómetros al sur de Al Ula, en la región de Tabuk. Los participantes eran recibidos aquí con unas temperaturas mucho más bajas, propias del área centro-norte del país, ya sin la dulcificadora caricia de los vientos africanos procedentes del Mar Rojo y sí con la crudeza del área de bajas presiones que se forma en el norte de la península arábiga y curte a su paso también a Jordania.

De nuevo arena y piedras eran la constante de una prueba especial donde tampoco había que pasar por alto un toque de complejidad en materia de navegación, aunque la vuelta a la entrega de libros de ruta en la tarde anterior por parte de los organizadores, relajaba un tanto el ambiente en esa materia, haciendo más llevadera la vida a los copilotos.

Partiendo desde muy atrás, por el problema de potencia de la jornada de ayer, Cristina Gutiérrez ha tirado de determinación y ha adelantado a no menos de veinte coches, consciente de que valía la pena asumir ciertos riesgos con tal de conseguir salir en una posición más adelantada en la jornada de mañana jueves.

Cristina Gutiérrez: «La jornada de hoy ha estado muy bien, salvo la última parte, después de la última neutralización; los últimos cien kilómetros han sido una auténtica locura. Nos hemos encontrado con piedras enormes, todo trialeras, y ha coincidido con que justo yo no me encontraba muy bien. Se nos ha hecho de noche, las luces hasta donde llegaban… Ha sido un poco complicado. Además, hemos pinchado dos veces. Pero era lo normal hoy. El coche se ha comportado bien. Nos falta un poco de potencia todavía pero vamos por el buen camino. Doy gracias por estar aquí porque, por lo que se va comentando al llegar, parece que ha sido una etapa muy dura para todos. El coche está de una pieza, ¡mañana más!»

La carrera alcanza Ha’il mañana jueves, con un menú compuesto por 563 km en total, que incluyen una especial de 353 km.

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